“No volveré a pensar en ella”, dices con el despecho y la resignación marcando cada una de las sílabas. Sin embargo, esta determinación dura poco y la nostalgia vuelve a hacer de las suyas ayudada por la memoria de las cosas que en retrospectiva no fueron “tan malas” o incluso fueron ”buenas”.
Y entonces vuelves al recuerdo; pero te dura poco, pues el dolor de la ruptura regresa, y como en la canción de Silvio, dices “ojalá pase algo que te borre de pronto”. Y es que la memoria es muy traidora y le da por recordar las cosas que quieres olvidar con todas tus fuerzas, pero cuando necesitas recordar algo dice que tiene amnesia.
Hay personas que tiene facilidad para acomodarse en tu corazón y permanecer en él sin molestar, mientras que hay otras que se van tan rápido que ni cuenta te das que alguna vez estuvieron. Sin embargo, otras, las que duelen, son las que se empeñan en sujetarse con alfileres a tu corazón, y que solo puedes arrancar de él con mucho esfuerzo y al salir siempre se llevan una parte tuya, que te acostumbras a echar de menos.
Son esos agujeritos en el corazón, lo que terminamos llamando “experiencia” y es lo que nos hace mas desconfiados y cautos. Por eso dicen que nunca se ama como la primera vez, cuando aun no sabes lo que es sentirte como un muñeco de vudú.
Pese a todo, siempre vuelves a enamorarte, buscando la persona que pueda llenar los agujeros que dejaron las que estuvieron antes.