“No volveré a pensar en ella”, dices con el despecho y la resignación marcando cada una de las sílabas. Sin embargo, esta determinación dura poco y la nostalgia vuelve a hacer de las suyas ayudada por la memoria de las cosas que en retrospectiva no fueron “tan malas” o incluso fueron ”buenas”.

Y entonces vuelves al recuerdo; pero te dura poco, pues el dolor de la ruptura regresa, y como en la canción de Silvio, dices “ojalá pase algo que te borre de pronto”. Y es que la memoria es muy traidora y le da por recordar las cosas que quieres olvidar con todas tus fuerzas, pero cuando necesitas recordar algo dice que tiene amnesia.

Hay personas que tiene facilidad para acomodarse en tu corazón y permanecer en él sin molestar, mientras que hay otras que se van tan rápido que ni cuenta te das que alguna vez estuvieron. Sin embargo, otras, las que duelen, son las que se empeñan en sujetarse con alfileres a tu corazón, y que solo puedes arrancar de él con mucho esfuerzo y al salir siempre se llevan una parte tuya, que te acostumbras a echar de menos.

Son esos agujeritos en el corazón, lo que terminamos llamando “experiencia” y es lo que nos hace mas desconfiados y cautos. Por eso dicen que nunca se ama como la primera vez, cuando aun no sabes lo que es sentirte como un muñeco de vudú.

Pese a todo, siempre vuelves a enamorarte, buscando la persona que pueda llenar los agujeros que dejaron las que estuvieron antes.

Si las relaciones empiezan de a dos, deberían terminar de a dos, también. Pero esas cosas son tan autoritarias y solitarias que nunca sabes cuándo ocurrirá, hasta que te das con las terribles palabras en la boca “por qué?” Soy de la idea de que el final debería ser como comienza, esperar un “sí, yo también quiero” y que el amor se mantenga intacto hasta ese preciso instante. Eso del no afectar a nadie es tan onírico que no tiene sentido. Empieza a doler cuando antes de rogar una oportunidad piensas en los novios a los que dejaste, y es que de verdad se había acabado, no tenía caso. Duele más cuando te imaginas que todo el amor que sientes, que te supera, que parece que no se acabará nunca, sofoca hasta el último espacio de tu alma, y ese recuerdo existe otra vez, inútilmente: se acabó.

-Que no admiro, que se levantan tarde, que no reniegan. A mí no me gustan los chicos que no hablan alto, que no defienden su posición, que no toman partido. A mí me gusta un chico con el que pueda ir a la guerra. ¡Fuera enclenques!

Uno rojo, por favor.

Empezamos,

Este blog va de temas de pareja, de desamores, de desencantos, de desilusiones ópticas y demás.

Ahí le vamos…

 

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